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De YCF a YCRT: 62 años de sueño minero en la Cuenca Carbonífera

Hoy 6 de agosto conmemoramos un nuevo aniversario de la pionera YCF, la primera minera estatal que hizo realidad aquella autodeterminación de vivir del carbón.

El 6 de agosto de 1958, mediante el Decreto Presidencial N° 3.686, se creó la empresa Yacimientos Carboníferos Fiscales. La recordada YCF llegaba para sustituir a “Combustibles Sólidos Minerales”, compañía que desarrollaba la industria a pequeña escala.

Es una historia de 62 años de pueblos que pelearon para hacer valer su autodeterminación: el carbón como medio de vida.

Santa Cruz es sinónimo de minería en Argentina. Se trata de un territorio que en los últimos años -hasta la pandemia- se ha convertido en la mayor productora y principal exportadora de metales. Aquí transcurre gran parte de la actualidad de este sector productivo. Sin embargo, el carbón fue la primera explotación minera de la provincia.

Transcurridos los primeros 19 años, YCF entró en sus mejores cuatro años de producción.

Desde 1977 a 1980, “un grupo de técnicos e ingenieros” potenció al máximo el enclave industrial. “Sólo en 1977 se registró una producción de 1.450.000 toneladas de carbón bruto y 750.000 toneladas de carbón depurado”. Las cifras no se repitieron jamás.

En 2004, desde la presidencia, Kirchner anunció la creación de la megausina termoeléctrica.

En un cuatrienio se extrajo un total de 3.500.000 de carbón y hubo aperturas de nuevos frentes largos, ya que la mirada estaba puesta en la productividad y el progreso.

 

 

Pero los años fructíferos terminaron pronto. El clima político y social de Argentina en aquellos años, enmarcado por la dictadura cívico-militar más cruel de la historia, influenció en la minera. En 1981, YCF comenzó a desandar su gloria y la debacle se profundizó por los 9 años siguientes, hasta 1991.

“Con los reiterados cambios de poder y ante la aparición de nuevas tecnologías, la desinversión y desvalorización del mineral se hace cada año más latente”, describe la historia de los yacimientos.

Por su parte, los mineros no retrocedieron en sus aspiraciones y se organizaban. Los gremios buscaban influir en la toma de decisiones. Los trabajadores de aquellos años recuerdan que fueron años duros para evitar el cierre de la empresa.

Pablo Neto, presidente del Centro de Jubilados de ATE, recordó en diálogo con La Opinión Austral que “sólo entre 1992 y 1993 se registraron alrededor de 1.700 trabajadores” despedidos. “Hubo ofrecimiento de retiros voluntarios y fue muy grande la adhesión”. La planta de los mineros superaba los 3.500.

“La ecuación energética nacional del momento proponía sacar carbón, depurarlo y trasladarlo hasta Punta Loyola”. Luego era cargado “en un buque hasta San Nicolás (sur de la provincia de Buenos Aires) y recién llevado a las calderas para generar energía”, recuerda Neto.

Planteado de esta manera, estaba claro que “nuestra empresa era inviable, así nos decían cada vez que peleábamos contra el cierre o la privatización”.

“La única alternativa era la construcción de una usina en boca de mina”, relata Neto, sin desconocer que “era más fácil que San Nicolás trajera carbón de Colombia para generar energía, a pesar que el nuestro estaba subsidiado”.

Privatización

Mientras el enclave productivo más grande de Santa Cruz seguía con suerte esquiva para la producción, en 1994 los pueblos mineros sufrieron un duro revés. Quizás el más fuerte de su historia.

El Poder Ejecutivo Nacional, a cargo de Carlos Menem, privatiza YCF, otorgándosela al empresario Sergio Taselli. En una relación tensa con los mineros, decide conformar YCRT SA.

“Ese año hubo un paro que desembocó en la toma de 14 días de la empresa”, recuerda Ricardo Bordón, secretario general de CTA en Turbio. “El control de la mina lo tenían los trabajadores y cuando llega el entonces gobernador Néstor Kirchner, lo dejan una noche esperando, recién al otro día a la mañana ingresamos a mina”.

“Éramos un grupo grande, todos vestidos de mineros, Kirchner también. En un retén lo hacen bajar, lo revisan, allí un compañero lo reta y le dice: Usted lleva el casco mal puesto, el cinto está mal”, relató Bordón en una entrevista.

Estatización

Ante el camino errático que tuvo YCRT en las manos de Sergio Taselli, los mineros de la Cuenca querían poner fin a la privatización de la empresa y buscaban enjuiciarlo por la administración desarrollada.

“En 2001 se llevó adelante un congreso del carbón”, recuerda Luis González, ex minero, hoy referente del Centro de Jubilados de YCF – Río Gallegos, en diálogo con La Opinión Austral.

“Se tomaron dos decisiones fundamentales: que se vaya Taselli y que se construya la usina para generar energía. Unos panfletos de la época tenían la consigna: Usina ya o la Cuenca se muere”, señaló.

Por fuera del congreso, hubo un “pedido a Provincia para que se hiciera cargo de YCRT, el planteo fue que el Estado debía recuperar el patrimonio público”. Sin embargo, por esos años “el gobernador Kirchner señalaba que se trataba de jurisdicción nacional y nada podía hacer en ese escenario”.

Con estos vientos de cambios impulsados por los pueblos de la Cuenca Carbonífera fue que el Gobierno Nacional a cargo de Eduardo Duhalde, a través del Decreto N° 1.034 en 2002, anuló la concesión a Sergio Taselli y la empresa volvía al seno estatal, pero con la figura de una intervención.

Ya con Néstor Kirchner en la presidencia, en 2004 fue anunciado el “Plan Energético Nacional”. Entre las líneas directrices, el santacruceño incluyó la construcción de la usina termoeléctrica de la estatal YCRT, con la mirada puesta en la diversificación de la matriz energética de Santa Cruz y el país.

Propios y extraños comprendieron que el plan serviría para cambiar el destino. La generación de energía sería el trampolín para la industrialización de la provincia.

Construcción

En febrero 2014, la termoeléctrica registró un avance de obra del 90% y en diciembre de ese año se concretaron de manera exitosa las primeras pruebas de funcionamiento. Esto marcó un hito en el sector productivo de Santa Cruz.

“La central tendrá una capacidad de generación de 240 MW y una provisión garantizada de carbón de 1,2 millones de toneladas por año a cargo de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT) para su funcionamiento”, se describió en el informe oficial.

La autodeterminación de la Cuenca Carbonífera es darle valor agregado al mineral

Así, en agosto de 2015, la “central Río Turbio logra entregar electricidad por primera vez al Sistema Interconectado Nacional”. La obra, impulsada por el Ministerio de Planificación Federal de la Nación, demandó una inversión de 6.000 millones de pesos (US$ 763 millones) y emplea actualmente a 1.500 trabajadores de la región y de otros puntos del país.

La historia parece haberse frenado en este punto, que es el mismo lugar elegido por el actual interventor, Aníbal Fernández, para proyectar el futuro inmediato de la minera estatal.

A 62 años de la aparición de YCF, los legisladores santacruceños dejaron su compromiso de tratar la figura jurídica de YCRT en el Congreso de la Nación y respetar la autodeterminación de los pueblos para transformarla en YCF Sociedad del Estado.

«YCRT es energía para Santa Cruz y para la Argentina»

YCRT y las represas hidroeléctricas son las obras estratégicas para el crecimiento, dijo en diversas oportunidades la gobernadora Alicia Kirchner.

La mandataria tiene puesta su mirada en el diseño de la agenda productiva, para comenzar a desarrollarla una vez que las condiciones epidemiológicas del Coronavirus lo permitan.

“Trabajamos en materia energética para reactivar la producción de YCRT, finalizar la usina termoeléctrica de 240 MW, avanzar las obras de las represas y la mejora de la red de distribución eléctrica”, señaló semanas atrás la gobernadora Kirchner tras una videoconferencia con autoridades del Gobierno Nacional.

Además, los pueblos de la Cuenca Carbonífera aseguraron en diferentes oportunidades a La Opinión Austral que apoyan la futura incorporación de Provincia en el directorio de la minera estatal, cuando se defina la nueva figura jurídica.

«Es un eje central de la economía»

Otro de los actores políticos que no pierde de vista al presente y futuro de YCRT es el presidente de la Nación, Alberto Fernández, amigo del interventor, Aníbal Fernández.

En diversas oportunidades, el titular del Poder Ejecutivo Nacional hizo mención a Yacimientos Carboníferos, asegurando que pondrá todo lo que esté a su alcance para “reactivarla” porque “es un eje central de la economía”.

Sobre la central termoeléctrica, Alberto Fernández observó que “empezamos a ordenar el problema de las minas de Río Turbio con la llegada de Aníbal (Fernández)”.

Aníbal, con la misión de recuperar la producción

En enero de este año, YCRT fue noticia en todo el territorio nacional ante el cambio de autoridades. Tras una decisión consensuada entre el presidente de la Nación, Alberto Fernández, y la gobernadora Alicia Kirchner, inesperadamente fue designado en el cargo de interventor Aníbal Fernández.

El Ejecutivo Provincial sostiene que el nombramiento muestra la “decisión política de poner en valor a la empresa y convertirla en un eslabón productivo de la economía provincial y nacional”.

En lo inmediato, el ex jefe de Gabinete de la Nación se reunió con el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, “para comenzar la recuperación de YCRT”, aseguró. La finalización de la usina termoeléctrica de 240 MW se apoderaba de la agenda de debate con el objetivo de consolidar a YCRT como productor de energía.

En mayo de 2020, Nación transfirió la obra pública de la central térmica Río Turbio a la órbita de Yacimientos Carboníferos de Río Turbio y de los servicios ferroportuarios con terminales en Punta Loyola y Río Gallegos, plasmada en el Decreto N° 473/2020

Con información de La Opinión Austral.

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